Bad Bunny prometió una gran fiesta y no meterse en muchos líos en la Super Bowl. Y cumplió en lo que pudo: el rey del ‘latin trap’ ejecutó un show espectacular en el descanso de la gran final del fútbol americano, un momento esperado -y temido por algunos- en EE.UU. y todo el mundo. No hubo ataques expresos a Donald Trump ni a la policía migratoria (ICE, en sus siglas en inglés), pero no faltó el mensaje político .La NFL eligió al artista puertorriqueño porque está empeñada en dejar de ser un fenómeno ante todo estadounidense y conquistar el mundo. No hay artista más global en este momento que Bad Bunny, y el puertorriqueño aprovechó el momento para sacar pecho de su cultura, de su idioma y del mundo hispano. Noticia Relacionada estandar Si Trump condena el espectáculo de Bad Bunny: «Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo» Javier Ansorena El presidente estadounidense criticó el espectáculo del cantante y espetó que «no hay que inspire en este desastre de show»«Bienvenidos a la mejor fiesta del mundo», dijo nada más aparecer en el césped del Levi’s Stadium de Santa Clara, cerca de San Francisco. La convirtió en un pequeño Puerto Rico, con sus cañaverales, sus casitas, su juerga en la calle. Y con guiños al otro Puerto Rico, el de Nueva York, como La Marqueta, un mercado del Harlem español, o, sobre todo, la aparición de Toñita, una institución puertorriqueña en Nueva York. Toñita es la propietaria del Caribbean Social Club , un garito hispano en Brooklyn, que ha resistido a varias olas de gentrificación. Otro cameo inesperado fue el de Pedro Pascal, el ubicuo actor chileno, que apareció bailando en una casa de estilo caribeño en el montaje.La fiesta comenzó con ‘Titi me preguntó’ y su letanía reguetonera de ‘muchas novias, muchas novias’, uno de sus primeros grandes éxitos. «Buenas tardes, California, mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si estoy aquí en la Super Bowl LX es porque nunca dejé de creer en mí », gritó al público, con la pantalla gigante, en letras mayúsculas, indicando al respetable lo que tenía que hacer: ‘Perreo’. También homenajeó el reguetón de su isla con la aparición de ‘Dale Don Dale’ y ‘Gasolina’, de Don Omar y Daddy Yankee.Pocos en el respetable le siguieron la instrucción al pie de la letra, pero a algunos de los seguidores de Seattle y Boston – de los Seahawks y los New England Patriots – se les movía la cadera. Sobre todo cuando apareció una de las sorpresas del espectáculo: Lady Gaga, cantando salsa en inglés, encantadora, divertida, como si se hubiera criado en Ponce. En el estadio, la recepción fue tibia: este show siempre se ve mucho mejor por la tele.Bad Bunny protagonizó una Super Bowl llena de ritmo y reivindicaciónEsa transición a la música tradicional permitió que llegara su ‘Baile inolvidable’, ya un himno contemporáneo. «Me enseñaste a querer, me enseñaste a bailar», cantaba Bad Bunny y es posible que a algunos les estuviera enseñando en ese mismo momento.De inmediato, más música tropical con ‘Nuevayol’, hasta la llegada de otro gran invitado, Ricky Martin, el que ha sido el gran referente musical puertorriqueño más allá de la isla hasta la llegada de Bad Bunny.Hubo mucha reivindicación: cantó ‘Rubićon’ agarrado a una bandera de Puerto Rico, después de haberse subido a unos postes eléctricos en medio del baile, un guiño a los eternos problemas de infraestructuras de su país, con el recuerdo infausto del impacto del huracán ‘María’.Una Super Bowl en español El cantante puertorriqueño ya pisó el escenario más grande del mundo en 2020, invitado en el ‘half-time’ de Shakira y Jennifer López. En su intermedio, ha invitado, entre otros, a Lady GagaEso fue en 2017, hace casi diez años, cuando Bad Bunny, o Benito, todavía trabajaba de cajero. Del supermercado a la Super Bowl, donde se ha encumbrado justo una semana después de ganar el Grammy al mejor álbum por ‘Debí tirar más fotos’, el primero para un artista que canta en español.Muchos esperaban y temían mensajes políticos de un artista que no se ha callado sobre las políticas de Trump ; en especial, su mano dura migratoria, con impacto especial en la comunidad hispana. Hace una semana, gritó «¡ICE fuera!» en los Grammy, en referencia a la policía de inmigración y fronteras, en medio de las convulsiones por los despliegues federales, las redadas masivas y los episodios de violencia en Minneapolis. La Super Bowl, el evento total en EE.uu. noticia Si Millones y millonarios: llega la Super Bowl, la final de los excesos noticia Si La Super Bowl, en manos de un joven y de un redimido noticia Si La Super Bowl más exclusiva: así se vive en directo con 200.000 euros noticia Si Bad Bunny divide a Estados Unidos en la Super Bowl, la fiesta de la unidad noticia No Bad Bunny desata «un frenesí» por aprender español en Estados Unidos antes de la Super BowlY los hubo, en abundancia, aunque fuera subliminal: el niño -quizá uno de esos inmigrantes indocumentados caídos en las redadas de Trump- al que le dio su Grammy; el letrero gigantesco de ‘La única cosa más poderosa que el odio es el amor’, la referencia a los apagones…. Pero fue, sobre todo, un grito de orgullo hispano en un país donde el 20% de la población forma parte de esa minoría. Donde los hispano o el español no se consideram desde algunos sectores como estadounidense-fetén.En el final del espectáculo, se ondearon banderas de todos los países del continente americano y Bad Bunny y los nombró uno a uno. El último Puerto Rico, antes de que el protagonista griitara «¡Aquí seguimos!». Llevaba una pelota de fútbol americano, el deporte rey de EE.UU., en la mano. En el cuero, que mostró a la cámara, para que lo viera todo el mundo, dentro y fuera de EE.UU., una frase: ‘Juntos somos América’. Lo lanzó contra el suelo, como anotando un ‘touchdown’, y cerró el primer ‘show’ en español de la historia de la Super Bowl.RSS de noticias de cultura/musica Read More 

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