Los fanáticos lloraron por la partida de su ídolo y rieron otra vez con sus canciones, que sonaron con fuerza durante toda la jornada.En un templo improvisado, en la mitad de un microestadio con luz tenue, estaba el féretro, iluminado.Luego de despedirlo, hombres y mujeres, llorando, salieron abrazados, sin poder creerlo.