El “optimismo irreal” nos lleva a subestimar riesgos personales, creyendo que las consecuencias negativas siempre afectan a otros, pero no a nosotros mismos.Aceptar la vulnerabilidad no es pesimismo, sino madurez psicológica.
El “optimismo irreal” nos lleva a subestimar riesgos personales, creyendo que las consecuencias negativas siempre afectan a otros, pero no a nosotros mismos.Aceptar la vulnerabilidad no es pesimismo, sino madurez psicológica.