El 24 de marzo fue el desenlace de una acumulación de desvaríos previos: el enorme peso de la guerrilla, la fuga de inversiones, el miedo que turba la razón y que generó la irracionalidad de la secta y de la dictadura.
El 24 de marzo fue el desenlace de una acumulación de desvaríos previos: el enorme peso de la guerrilla, la fuga de inversiones, el miedo que turba la razón y que generó la irracionalidad de la secta y de la dictadura.