Todos tenemos la sensación de que jamás hemos estado tantas veces tan cerca del apocalipsis nuclear como en estos locos años 20, pero para James Blunt , esa posibilidad nunca fue tan real como en el verano de 1999, cuando se vio ante la disyuntiva de decidir si acataba una orden que podía desatarlo, o por el contrario la desobedecía. Durante su servicio en el ejército británico en la Guerra de Kosovo, a su tropa le fue encomendada la misión de tomar el aeropuerto de la capital del país, Pristina, pero un batallón ruso llegó antes que las fuerzas de la OTAN y los altos mandos ordenaron abrir fuego contra ellos. «No vamos a empezar la III Guerra Mundial», respondió el comandante de la tropa inglesa para alivio de Blunt, que siempre ha asegurado que en caso contrario, él no hubiera apretado el gatillo de su arma.Veintisiete años después, el autor de ‘You’re Beautiful’ lo ve mucho más negro que entonces. «Estoy absolutamente convencido de que la situación pre-bélica que Europa está viviendo con Rusia va a escalar», afirma el cantante sin pestañear, sentado en la suite del Hotel Intercontinental de Madrid donde está presentando su nuevo disco a los medios. «Es muy triste que nuestros políticos elijan enviar a hombres y mujeres a morir, solo por sus egos. Los políticos quieren pasar a la historia, dejar su legado, solo por sus egos, y envían a la gente a perder sus vidas y sufrir una destrucción increíble. Es desesperadamente triste que no aprendamos la lección. La guerra en la que yo estuve fue igual. Vecinos, amigos, matándose entre ellos para qué. Para nada. Solo por los políticos y sus egos. Tenemos que pensar mejor en cómo salir de esta situación de una forma racional».Sobre la otra gran tragedia bélica de la actualidad, la de Gaza, y las controversias que está desatando en el mundo de la música, Blunt considera que «los cantantes no tienen por qué dar necesariamente su opinión, porque algunos no tienen ni idea de qué están hablando», ni siquiera él. «Yo no soy ningún modelo a seguir. Puedes ponerme en un pedestal y decirme: «Hey James, ¿qué piensas sobre esto?». Pero entonces me estás pidiendo que sea un político. Doy mis opiniones cuando creo que es apropiado, y algunas de mis canciones hablan de estas cosas».Esta introducción tan dramática sirve para explicar el por qué del título de su octavo álbum, ‘Airplane Mode’ (‘Modo Avión’), una metáfora de la búsqueda de paz y tranquilidad en un mundo delirante, pero no a través del silencio sino de la música, de las canciones. «Esta vez no las compuse pensando en el público, ni en las emisoras de radio, ni en mi compañía, sino en mí mismo», asegura con indisimulado orgullo. «Nunca puedes hacer felices a todos, además así nunca puedes decir la verdad en tus canciones, porque al componerlas estás todo el rato pensando en lo que quieren y no en lo que tú necesitas expresar».Blunt confiesa que, como es natural, tomar ese camino «da miedo», porque «supone mirarse al espejo y decir las cosas que realmente necesitas decir y escuchar, sabiendo que esas canciones van a ser publicadas, y te van a juzgar por ellas». Pero en el fondo «esa es la meta», añade. «Me ha llevado muchos años encontrar esa honestidad, esa confianza para olvidarme del público y mirarme al espejo para componer para mí. Es una sensación un poco antinatural, pero la recompensa de hacer canciones que significan algo para mí, que muestran mis momentos oscuros, los más feos, es como una terapia».Cuando escribió ‘Back to Bedlam’, uno de los discos de debut más vendidos de todos los tiempos, James Blunt «era tan solo un hombre con un sueño, sin nada más en la cabeza», asegura. «Pero entonces tienes ese éxito tan grande, y empiezas a ser atacado por la prensa, por la gente, y te sientes completamente solo. Por eso el siguiente disco, ‘All the lost souls’ fue muy bonito, pero con un fuerte sentimiento de soledad. A partir de ahí, he estado persiguiendo otro sueño: repetir el éxito del pasado. Desde entonces he hecho canciones geniales pero también otras que no lo han sido tanto, y he pasado por altos y bajos acerca de quién soy y qué quiero conseguir».Pero el año pasado, cuando se lanzó un recopilatorio con sus temas más populares, tuvo una especie de epifanía. «Me di cuenta de que las canciones del siguiente disco que hiciera ya no estarían en mi ‘Grandes Éxitos’, y que por tanto no le importarían a la industria discográfica. Serían una especie de bonus para mí, así que más valía ser honesto esta vez. En lugar de pensar en el negocio, podía concentrarme en la música».MÁS INFORMACIÓN Opinión James Blunt relata cómo evitó la III Guerra MundialEsta última frase es clave para entender que a Blunt le diera un fuerte ataque de «nostalgia» al componer como lo hizo en sus dos primeros discos, «pensando solo en la música, olvidándome de todo lo demás». Una forma de trabajar que da otra vertiente del significado del título ‘Airplane Mode’, y que también explica que el sonido del disco sea tan noventero. «Lo es», asiente el cantante. «Es una consecuencia de trabajar de la forma en que empezaste. Acaban emergiendo las influencias musicales de tus raíces».RSS de noticias de cultura/musica Read More 

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